sábado, 24 de septiembre de 2016

CASTILLO DE CASTRONUEVO EN RIVILLA DE BARAJAS ( AVILA ) , PROPIEDAD DE LA CASA DE ALBA .


En medio de un extenso campo de cereales se alza este castillo de aspecto militar y austero, que contiene numerosas troneras, sótanos abovedados y foso, perteneciente a la Casa de Alba.

De su nombre deducimos el pasado defensivo de su enclave, cuya traza conocida corresponde a las reformas efectuadas en el siglo XV.

Está constituido por dos recintos rectangulares construidos con argamasa de ladrillo, cal y canto. Tiene cuatro torres en sus esquinas y conserva restos de un palacio renacentista con salas abovedadas, galerías de arcos, columnas y escaleras.

Su estructura y aspecto están condicionados por la artillería, carece de torre del homenaje, sus muros son recios y se encuentra todo él dentro de un foso que dificultaba hacer blanco en sus paredes disparando desde la lejanía.

Exteriormente es una mezcla de ladrillo y tapial, pero el núcleo es un patio de granito cuyo estilo isabelino lo relaciona con el cantero Martín de Solórzano, maestro de obras de Santo Tomás.

Fue construido por Gil de Vivero, señor del lugar de San Martín de Cornejo, llamado después Castronuevo, en la década de 1470 en el contexto de la inestabilidad vivida por el problema de la sucesión del rey Enrique IV.

Gil de Vivero defendería los intereses de la princesa Isabel frente a los Pamo, aliados del duque de Béjar, titulado duque de Arévalo, defensor de los derechos de Juana la Beltraneja, y que estaban construyendo al mismo tiempo una casa fuerte en Fontiveros.


En 1489 el duque de Alba compró Castronuevo a Rodrigo de Vivero en 6.200.000 maravedís y a partir de ese momento se realizan nuevas obras en el castillo.

CASTILLO DE CASTRONUEVO EN RIVILLA DE BARAJAS ( AVILA ) , PROPIEDAD DE LA CASA DE ALBA .



sábado, 27 de agosto de 2016

JOSE RAFAEL FADRIQUE DE SILVA , DIRECTOR DEL MUSEO DEL PRADO ENTER 1826 Y 1838 .

                                            Resultado de imagen de JOSE RAFAEL FERNADEZ DE SILVA

(1776-1863). Director del Museo del Prado de 1826 a 1838. Fue también duque de Lécera, Almazán y Bourneville, así como conde-duque de Aliaga, marqués de Ornani, Almenara y Torres, además de conde de Belchite, Salinas, Ribadeo y Aranda. El 3 de marzo de 1826 sucedió a su tío, el marqués de Ariza, como director gubernativo y económico del Museo del Prado, continuando Vicente López como responsable artístico de la institución. 

En principio no parecía la persona más indicada para el cargo, al no co­nocérsele aficiones artísticas, pero supo orientarse rápidamente y actuó con tiento, dedicación y sentido común, sorteando con éxito algunos de los momentos más críticos de la historia del Museo. Continuando la línea de actuación de sus antecesores, centró su atención en el incremento de las colecciones y en completar la instalación de las salas de acuerdo con el plan trazado por el marqués de Santa Cruz. Así, el 22 de julio de 1826 solicitaba autorización para seleccionar nuevos cuadros de los reales sitios con destino a la pinacoteca. 

Cuatro meses más tarde iniciaba las gestiones para obtener el traslado, primero, de los veinticinco cuadros depositados en 1816 por el rey en la Academia de San Fernando y, poco después, de las treinta y cinco pinturas «deshonestas» de la Sala Reservada, obras que llegaron al Museo entre abril y mayo de 1827. También por iniciativa suya se incorporaron, en diciembre de 1829, las primeras esculturas a las colecciones del Museo del Prado. Paralelamente desarrolló una activa política de compras, e ingresó por este conducto obras como los dos tondos de Juan Vicente Masip [P849 y P851], La Coronación de la Virgen, de este mismo autor, o La Trinidad, de El Greco. Informado desde París de que la condesa de Chinchón ponía a la venta diversas obras de su colección, consiguió cerrar el trato para adquirir el Cristo crucificado, de Velázquez. 

El fallecimiento de la dama frustró la operación pero el cuadro llegaría finalmente al Museo en 1829 gracias a Joaquín José de Melgarejo, quien, como legatario de la pieza que desea­se de entre los bienes de su difunta cuñada, escogió la pintura en cuestión y la regaló a Fernando VII, abriendo de este modo la lista de donaciones recibidas por el Museo. Otras compras efectuadas en tiempos del duque de Híjar incluyen El triunfo de san Hermenegildo, de Francisco de Herrera el Mozo, y dos cuadros de José de Ribera, propiedad del marqués de Alcántara: La Inmaculada Concepción y San Agustín en oración. A la vez que se ocupaba del incremento de las colecciones, José Rafael Fadrique Fernández de Híjar preparaba la instalación de las nuevas salas. El 27 de diciembre de 1826 presentó su proyecto, desestimando la propuesta de remodelación de Vicente López y proponiendo mantener la pintura española en los salones en torno a la rotonda, en el cuerpo norte del edificio, destinar la galería central a la escuela italiana, ubicar la pintura francesa y alemana en el salón ochavado del pabellón septentrional, exponer las obras flamencas y holandesas en los dos grandes salones de ese mismo pabellón y ocupar parte de la planta baja con una selección de las esculturas.

 Aprobado el plan por Fernando VII el 5 de enero de 1827, las nuevas instalaciones se inauguraron en una primera fase el 19 de marzo de 1828, completándose la intervención en abril de 1830. Con la reapertura de las colecciones se amplió el número de días de visita pública a dos por semana (miércoles y sábado), facilitándose, además, el acceso a «viajeros» acreditados y a artistas los restantes días laborables. La muerte de Fernando VII el 29 de septiembre de 1833 abrió un periodo de gran incertidumbre para el Museo, ya que, según su testamento, todos los objetos mueble, a excepción de joyas y piedras preciosas, eran considerados de libre disposición por parte de las herederas: la princesa Isabel y su hermana Luisa Fernanda. En consecuencia, al prepararse el inventario del patrimonio a repartir se incluyeron también las colecciones del Museo del Prado, cosa que hizo temer la división del mismo. 

Afortunadamente la solución adoptada fue la de adjudicar a Isabel II el conjunto de las obras del Museo e indemnizar en correspondencia a su hermana. La testamentaría del rey y la consiguiente división patrimonial fueron aprobadas el 21 de noviembre de 1834 por la Junta Suprema Patrimonial, aunque quedó en suspenso hasta la mayoría de edad de Isabel II. No hay constancia de quiénes fueron los responsables de la decisión al respecto del Museo, pero parece lógico suponer que tanto el duque de Híjar como el marqués de Santa Cruz, primer director del mismo, ambos albaceas testamentarios de Fernando VII, tuvieran mucho que ver en ello. Entre tanto, el duque de Híjar seguía preocupándose por mejorar las condiciones del establecimiento y el 18 de junio de 1835 in­formó de la urgencia de rehacer el emplomado de la techumbre y de habilitar almacenes donde conservar en condiciones el cerca de un millar de cuadros no expuestos, indicando explícitamente la conveniencia de colgarlos para poder controlarlos, en lugar de tenerlos hacinados y expuestos a los peligrosos roedores y a las humedades. También advertía de la necesidad de suplir la falta de cristales en ventanas y balcones. 

Sin embargo, la difícil situación económica, agravada por la Primera Guerra Carlista (1833-1839), no propiciaba inversiones culturales, sino más bien todo lo contrario. La tendencia general de contención del gasto afectó también a Palacio, que inició una reestructuración administrativa con objeto de centralizar el control financiero en la Intendencia General de la Real Casa y Patrimonio. Como consecuencia de ello, el 2 de junio de 1836 se creó la Junta Directiva del Museo que restaba facul­tades al director, a pesar de serle confiada su presidencia; actuaba de secretario el de la Mayordomía Mayor, y de contador el jefe de Contabilidad de la Real Casa, completándose el organismo con los pintores primero y segundo de cámara. Dos años más tarde, el 12 de agosto de 1838, la propia Junta Directiva fue disuelta y el duque de Híjar exonerado de su cargo. Le sustituyó José de Madrazo, que pasó a depender directamente de Intendencia General de la Real Casa y Patrimonio, y se inició así un largo periodo en que la dirección del Museo del Prado estuvo confiada a pintores. 

Despojado de responsabilidades directas sobre la pinacoteca, el duque de Híjar aún le prestaría un gran servicio cuando, decretada la mayoría de edad de Isabel II (1843) y como presidente de la comisión encargada de revisar la testamentaría de Fernando VII, presentó en 1845 un proyecto de ley por el que se proponía vincular los objetos artísticos de los palacios rea­les y del Museo al patrimonio inalie­nable de la Corona. La inestabilidad política del país retrasó la aprobación de la ley hasta el 12 de mayo de 1865, dos años después del fallecimiento del duque.

Autor :  Santiago  Alcolea Blanch

sábado, 13 de agosto de 2016

LA CASONA DE LOS DUQUES DE HIJAR EN URREA DE GAEN .

                            

La actual casa rural La Casona fue durante el siglo XVIII y la primera mitad del XIX la Casa de los Duques de Híjar en Urrea de Gaén. En ella habitaba y tenía sus oficinas el administrador local que los duques tenían en el pueblo para gestionar sus propiedades y rentas. Sin embargo, la estancias de la planta noble también alojaban varias veces al año a los administradores generales de los duques de Híjar en Aragón cuando acudían a Urrea, y puntualmente a los propios duques de Híjar cuando visitaban la localidad durante sus largos viajes por sus posesiones aragonesas, que tenían lugar cada mucho tiempo. 

La configuración actual del inmueble corresponde a una exquisita reedificación de finales del siglo XVIII diseñada probablemente por el gran arquitecto aragonés Agustín Sanz (1724-1801), quien entre 1765 y 1801 fue el arquitecto de referencia en Aragón del IX Duque de Híjar, Pedro de Alcántara de Silva Fernández de Híjar y Abarca de Bolea (1741-1808), siendo también el autor, entre otros edificios de la zona, de las magníficas iglesias parroquiales de Urrea de Gaén y Vinaceite.

La casa permaneció en manos de los duques hasta que en 1860 el XII Duque de Híjar, José Rafael Fadrique de Silva Fernández de Híjar y Rebolledo Palafox Abarca de Bolea (1776-1863), se vio obligado a venderla a consecuencia de la profunda crisis económica que padecía el ducado desde la disolución del régimen señorial. 

El nuevo propietario fue uno de los hacendados más ricos del pueblo durante el reinado de Isabel II, José María Tomás, que llegaría a ser diputado provincial. A esta etapa corresponde el aspecto actual de la fachada principal. Tras diversos avatares históricos y cambios de propiedad, la que durante más de dos siglos ha sido una de las mejores casas de Urrea de Gaén por su amplitud y exquisitez de diseño, reflejado especialmente en la magnífica escalera con lucernario que la articula, ha recuperado su esplendor en pleno siglo XXI tras una cuidada y respetuosa restauración que la ha convertido en "La Casona", casa de alojamiento rural.


Autor: Javier Martinez Molina.

domingo, 31 de julio de 2016

DOCUMENTOS ESHIJAR : Imágenes del Palacio de los Duques de Hijar, en Alcora, a principios del siglo XX.






Esta semana, en nuestra sección de " Documentos eshijar ", les mostramos tres fotografias del Palacio de los Duques de Hijar, a principios del siglo XX , en Alcora .

En la primera fotografia, podemos ver la fachada de la vivienda.  En la segunda un ángulo de un salón de palacio decorado estilo Carlos IV.  Y en la tercera una decoración central .

sábado, 16 de julio de 2016

LA EX-DUQUESA DE HIJAR , DOÑA CAYETANA , CON JACKIE KENNEDY EN LOS AÑOS 60 .



En las imagenes superiores, podemos ver dos estampas de los años 60. donde observamos a la Ex-Duquesa de Hijar, Doña Cayetana James Stuart y Jackie Kennedy, en el Palacio de las Dueñas de Sevilla .

lunes, 4 de julio de 2016

LA DUQUESA DE HIJAR , ADQUIERE UN MOLINO DE POLVORA EN EL AÑO 1626.


Según hemos podido saber, en el año 1626, la Duquesa de Hijar, con el fin de incrementar la riqueza de sus señoríos, adquirió un molino de polvora en Hijar, por el precio de 80 sueldos jaqueses.  Este molino se beneficiaba de la abundancia de salitre local y utilizaba la fuerza de la acequia derivada del Rio Martin, cuyo derecho de acarreo a través de un huerto vecino, también forma parte de los bienes adquiridos por la Duquesa de Hijar, en ese mismo año.

Estos molinos dedicados a la fabricación de la pólvora, estaban dotados de una maquinaria similar a la de los molinos de harineros, martinetes, batanes, movidos por energía hidráulica, por lo que estaban situados a las orillas de los ríos.  Primeramente una maza accionada por el agua, trituraba el salitre, seguidamente se mezclaba el salitre con el carbón y el azufre, se humedecía dicha mezcla y se batia en las mazas de los molinos durante un periodo aproximado de ocho días.  Una vez el resultado de este proceso era satisfactorio se acribaba la pólvora, obteniendo unas bolas que se dejaba secar al sol.  En ocasiones por la mala manipulación estos componentes explotaban, por lo que solían construir los techos de un material muy ligero.

miércoles, 22 de junio de 2016

ESCULTURAS DEL CONDE DE ARANDA Y EL DUQUE DE HIJAR .

En la imagen superior, les mostramos las esculturas del Conde de Aranda y del Duque de Hijar.

viernes, 3 de junio de 2016

EL CABEZUDO EL MORICO Y SU HISTORIA RELACIONADA CON LOS DUQUES DE HIJAR.



En el día de hoy, les queremos contar una historia relacionada con el cabezudo El Morico, y los lazos que le unen a la Casa Ducal de Hijar.

Se cree que este cabezudo, tiene mucha relacion con nuestros Duques de Hijar, pues era un " groom " que se trajo de Cuba el Duque, en uno de sus viajes, que estuvo a su servicio, como criado, en la Calle del Coso en Zaragoza, al cual por su color, le llamaban " el morico ".

Segun nuestras informaciones, era muy querido por la población en Zaragoza, y en su honor le dedicarón un cabezudo, para recordar la figura de este criado del Duque de Hijar , noticia que hemos podido investigar en los últimos meses.

miércoles, 27 de abril de 2016

PASEANDO POR LA HISTORIA : Recordando algunas obras de teatro que se representaron en el Palacio de Mon de Madrid de los Duques de Hijar en 1866 .


Esta semana en nuestra sección de " Paseando por la historia ", les queremos hablar de una de las espaciosas salas, que destinaron los Duques de Hijar , Agustin de Silva y su esposa Luisa Fernandez de Cordova en el año 1866, para realizar representaciones teatrales, que administraba Teodoro Robles y Fernandez Arjona, en el Palacio de Mon, en la Calle de Alcala de Madrid.

Este fue el listado de representaciones que se realizo en aquellos años, en la que participaba en muchas obras como actriz , la Duquesa Luisa Fernandez:

Eusebio BLASCO: 2 obras; 2 funciones.
La mujer de Ulises (1866: lunes 16-04).
Maridos artificiales (escrita para el teatro Híjar; 1866: lunes 24-12).

Pedro CALDERÓN DE LA BARCA: 1 obra; 1 función.
Fuego de Dios en el querer bien (refundición de M. Bretón de los Herreros;
1867: viernes 05-04).

Juan CATALINA: 1 obra; 1 función.
La trompa de Eustaquio (1875: sábado 13-03).

Ramón de la CRUZ: 1 obra; 3 funciones.
La casa de Tócame Roque (1875: lunes 18-01; lunes 08-02; 1877: sábado 10-03).

Leandro FERNÁNDEZ DE MORATÍN: 1 obra; 2 funciones.
La comedia nueva o El café (1875: lunes 18-01; lunes 08-02).

Enrique GASPAR: 1 obra; 1 función.
¡Pobres mujeres! (1866: lunes 21-05).

Ramón de NAVARRETE: 1 obra; 1 función.
¡Un ente singular! (1868: lunes 16-03).

Luis de OLONA: 1 obra; 2 funciones.
Buenas noches, Señor Don Simón (1866: lunes 24-12; 1867: sábado 26-01).

Enrique PÉREZ ESCRICH: 1 obra; 1 función.
El maestro de baile (1866: lunes 21-05).

José SÁNCHEZ ALBARRÁN: 1 obra; 2 funciones.
La casa de campo (1879: sábado 15-03; domingo 23-03).

Narciso SERRA: 3 obras; 9 funciones.
Don Tomás! (1866: lunes 16-04; 1867: lunes 18-02; 1879: sábado 15-03; domingo 23-03).
El loco de la guardilla (1867: lunes 25-11; lunes 16-12; 1875: sábado 13-03).
El último mono (1867: lunes 25-11; lunes 16-12).

Manuel TAMAYO Y BAUS: 1 obra; 2 funciones.
Huyendo del perejil (1867: lunes 25-11; lunes 16-12).

Lope de VEGA: 1 obra; 3 funciones.
La niña boba (refundición de Dionisio Solís; 1876: lunes 17-01; sábado 11-03; 1877: sábado 10-03).

Ventura de la VEGA: 2 obras; 3 funciones.
La sociedad de los trece (1866: lunes 21-05; 1867: lunes 18-02).
Llueven bofetones (1868: lunes 16-03).

Eduardo ZAMORA CABALLERO: 2 obras; 2 funciones.
La última batalla (1867: sábado 26-01).
¡Me conviene esta mujer! (1875: sábado 13-03).

En el convulso año de 1868, tan de ingrata memoria para los fieles a la monarquía borbónica como fueron los duques de Híjar, se dio una única función el 16 de marzo, compuesta de la comedia en un acto y en prosa de Ramón de Navarrete ¡Un ente singular!, y de la arreglada al teatro español en dos actos por Ventura de la Vega Llueven bofetones, en la que la duquesa lució un rico vestido adornado con encajes y brillantes, y para la que Antonio Bravo pintó una “lindísima decoración de jardín” (Madrazo, 1868). 

El broche de oro musical corrió a cargo del tenor del Teatro Real Enrico Tamberlick, de la imprescindible cantante aficionada Elisa Luján (o Luxán) y del zarzuelero y actor de la compañía bufa de Francisco Arderíus, Vicente Caltañazor.



Con esta fecha finalizaron, quizá de manera forzosa, las funciones dramáticas en la casa que los duques de Híjar habitaron en la madrileña calle de Alcalá. La revolución de septiembre de 1868, que dio paso al sexenio liberal, no favoreció la celebración de estas reuniones sociales y culturales en muchas viviendas.

viernes, 15 de abril de 2016

PASEANDO POR LA HISTORIA : El Rey Fernando VII y el Duque de Hijar, amistad y diversión.


Hoy en nuestra sección de " Paseando por la Historia ", les queremos contar, algunas cosas relacionadas con la amistad que tenian el Rey Fernando VII y el Duque de Hijar,  Don Rafael de Silva Fernandez de Hijar.

En aquella época el Duque de Hijar, se distingio con una profusión, con relación con el estado de su casa y mayorazgo.  Nada se omitio de cuanto podia, vistosa luminaria, musica, adornos exquisitos, servicio rico, brillantez, diversificación de actos.

Se rumoreaba en la Corte, y nadie lo dismintio, que el Rey Fernando VII, acostumbraba a realizar cantidad de fiestas, que no lo solia hacer en palacio, sino en las casas de los aristocratas como Duques y Condes, a los que entregaba una importante moratoria economica, para sufragar aquellos gastos. 

 Aquellas fiestas y celebraciones servian para hacer amistad, y gracias a la amabilidad de los Duques y Condes, la corona les facilitaba puestos importantes en la corte de Madrid.  Por ejemplo Don Rafael de Silva Fernandez de Hijar, fue el Director del Museo del Prado, durante doce años.

viernes, 1 de abril de 2016

EL DUCADO DE HIJAR . Autora : Clara Zamora Meca.



Circunscribir la historia a la pura cronología inevitablemente genera aridez. No hubo, ni hay, ni es posible que haya historiador tan impersonal que logre apartarse de las invencibles inclinaciones que conllevan las experiencias personales y las tendencias propias que emite cada espíritu. Pero hay que acatar este hecho ineludible teniendo presente lo que Helvecio aseveró respecto a la verosimilitud de toda certidumbre. 

Trato aquí del origen y desarrollo de un capítulo de la nobleza española, de una parte del estamento privilegiado en uno de los antiguos reinos de la Corona de Aragón. Ese capítulo tiene ocho siglos de historia que, si se tiene en cuenta que la vida es el infinito, pues no es nada; pero, como es al mismo tiempo un círculo de acción limitada, pues ocho siglos es casi un milenio y así comenzamos a entender la importancia histórica de este linaje.

La casa nobiliaria de Híjar se remonta a la Edad Media, concretamente al siglo XIII. La localidad de Híjar (Ixar fue el nombre originario, de origen árabe) está situada en la margen derecha del río Martín, en la zona más próxima a Zaragoza de la tierra baja de Teruel. Tras la dominación musulmana fue reconquistada por los cristianos, por el señor de Belchite.

 En 1200, Pedro II el Católico concedió a su madre, Sancha de Castilla, la propiedad del castillo y villa de Híjar como parte de sus bienes matrimoniales. Pasó luego la villa por diferentes manos hasta 1267 que Ximeno de Urrea, por un pleito, cedió la mitad de Híjar al rey Jaime I de Aragón «el Conquistador». Su hijo natural, Pedro Fernández de Híjar, destacó por su participación en importantes empresas militares, siendo así que su padre quiso recompensarlo por sus méritos con la concesión del señorío de Híjar en 1268, convirtiéndose en el I señor de la baronía de Híjar.

Pedro Fernández de Híjar casó con Marquesa Gil de Rada, hija natural de Teobaldo I de Navarra. Las armas heráldicas que utilizó —y que han identificado esta Casa hasta el día de hoy— hacen alusión a esta unión de las dos casas reales, de manera que el escudo cuartelado tiene el primero y el postrero en oro con las cuatro barras de gules de Aragón (motivo regio por Jaime I de Aragón, su padre) y el segundo y el tercero de gules con las cadenas de Navarra (motivo regio por Teobaldo I de Navarra, su suegro) con una esmeralda en medio. A su muerte, le sucedió su hijo Pedro Fernández de Híjar y Gil, II señor de la baronía de Híjar, quien fue nieto de reyes por ambas ramas familiares.

La conversión de señorío en ducado tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XV. Fue un título nobiliario creado por Fernando el Católico el 16 de abril de 1483 para Juan Fernández de Híjar y Cabrera, VII señor de la baronía de Híjar. El monarca le otorgó el título de duque de Híjar, de Aliaga y conde de Castellote, tras las dificultades que tuvo al apoyar al príncipe de Viana y obtener después el perdón del rey Juan II de Castilla, cediendo además Fernández de Híjar sus posesiones a la Orden de San Juan. Su sucesor, Luis Fernández de Híjar y Beaumont, obtuvo de manos del mismo Rey, además, el título de conde de Belchite y el de duque de Lécera.

En tiempos de Juan Francisco Fernández de Híjar y Fernández de Heredia (1552-1614), esta casa recibió el título de Grande de España para las tres elevaciones a dignidad ducal que habían obtenido sus antepasados, es decir, Lécera, Aliaga e Híjar. Con la progresiva multiplicación de los títulos nobiliarios, los linajes más distinguidos aspiraron a lograr esta Grandeza, que suponía el rango más elevado, pues era un honor exclusivo para descendientes de miembros con sangre real. Asimismo, Felipe IV le concedió al ducado grandes privilegios y Felipe V le asignó en 1708 los títulos de Muy Noble y Muy Leal.

La importancia de esta casa nobiliaria se demuestra porque, a lo largo de la historia, muchos de los acontecimientos que sucedieron en España se vieron reflejados en ella, siendo así que, paulatinamente, se fue convirtiendo en una de las principales de Aragón. Es singular, incluso, su aparición en nuestra literatura más insigne, pues es conocida la adjudicación que se hizo a los duques de Híjar durante algún tiempo de ser los verdaderos anfitriones de don Quijote y Sancho en sus aventuras palaciegas de la segunda parte (aunque ahora se prefiere a los duques de Villahermosa). Durante el período romántico, fue el duque de Híjar, José Rafael Fadrique de Silva Fernández de Híjar y Rebolledo de Palafox, quien dirigió nuestra pinacoteca nacional, el Museo del Prado, sucediendo a su tío, el marqués de Ariza, como director gubernativo y económico de la institución.

Entroncando directamente con la Monarquía, este señorío (luego con rango de ducado) ha tenido, a lo largo de toda su historia, una relación con la corona estrecha y permanente. Así es como el título nobiliario de Híjar se ha ido transmitiendo durante veintisiete generaciones hasta 1957, cuando recayó en Cayetana Fitz-James Stuart y Silva (Madrid, 1926 – Sevilla, 2014), más conocida por el título de duquesa de Alba y, actualmente, en su hijo Alfonso Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, siendo éste, desde el año 2013, el décimo octavo y actual titular de uno de los linajes más antiguos e importantes de nuestro país.


Autora :  Clara Zamora Meca.
ABC , 26 de Marzo de 2016.

domingo, 13 de marzo de 2016

PASEANDO POR LA HISTORIA : Antiguo palacio del Duque de Hijar en Villarubia de los Ojos en Ciudad Real. Enviado por Luis Fernando Villegas Gómez.



Por si les interesa, adjunto les remito un artículo relativo al que fuera palacio del Duque de Híjar  , en Villarrubia de los Ojos en Ciudad Real .

Dicho artículo trata sobre su época como castillo y posterior Casa de la Encomienda de la Orden de Calatrava.

Como en 1.550, el 3er Conde de Salinas, compra a la Corona la villa, dicho edificio y múltiples propiedades en Villarrubia de los Ojos, pasaron a dicha Casa Condal y posteriormente al Ducal de Híjar, siendo el poseedor del título, como figura en los documentos: "señor en lo temporal y espiritual de la villa de Villarrubia de los Ojos de Guadiana" (como se llama anteriormente).

En la primera fotografia del artículo está la foto de lo que fue el Palacio antes de ser derruido allá por los años 1.970/1.980.

En dicho edificio fue donde vivió, durante su destierro en 1.644, el 5º Duque de Híjar.

La foto es de antes de la Guerra Civil o inmediatamente posterior a ella, ya que, tomada desde la torre de la iglesia que cerraba por el sur la llamada Glorieta del Pato, enfrente del Palacio, entre ambos edificios, durante el régimen franquista, existió el llamado “Monumento a los Caídos” que en la foto no figura.

Por detrás del edificio del Palacio se ve en la foto un amplio terreno que en su tiempo fueron los “Huertos del Palacio”, hoy completamente urbanizados.

Les adjunto, igualmente, un archivo jpg, con el plano de Villarrubia de los Ojos, sacado mediante ampliación del mapa 737  del Instituto Geográfico Nacional dirigido por el Mariscal de Campo D. Carlos Ibañez e Ibañez de Ibero en 1.886.

En el plano es perfectamente reconocible e idéntico al trazado urbano que hemos conocido ya que se mantuvo casi invariable hasta los años 1.960/1.970.

En él se ve la posición de la Iglesia, en la parte superior, marcada con un triángulo, y encima de su vértice superior la ubicación del Palacio, siendo todo el terreno que ocupa la parte superior izquierda los llamados “Huertos del Palacio”.

Atentamente

Luis Fernando Villegas Gómez
Villarrubia de los Ojos

domingo, 28 de febrero de 2016

PASEANDO POR LA HISTORIA : Molino de Aceite en Hijar. Autor : Candido Marquesan Millan.



En el Archivo De la Casa Ducal de Híjar, en La Sala 1ª, Legajo 263, aparece un documento del año 1736, que nos habla de los gastos que supusieron la construcción de un Molino de Aceite. A primera vista nos puede parecer un hecho intrascendente. 

La gente cree que la Historia se reduce a relatar grandes hechos, personajes, batallas, etcétera. También es historia las pequeñas cosas cotidianas de las personas normales.

 La historia durante mucho tiempo se ha limitado a contar los hechos políticos. Del mismo modo también hay una historia social, económica, cultural, etcétera. Este documento, que a continuación voy a presentar, no habla de grandes hechos, de grandes personajes. En cambio nos habla de nuestro pueblo, hoy en día está cobrando una gran importancia la historia local. Este texto nos habla de la construcción de un Molino de aceite en Híjar. Piensen la importancia del aceite en una economía de nuestro pueblo. Nos puede servir para conocer los salarios, los precios, en definitiva muchos aspectos de la vida económica e insisto, de la vida de nuestros antepasados hijaranos. Y no me resisto a
decir aquello, que de una manera tan acertada dijo, uno de los más grandes historiadores españoles, Claudio Sanchez Albornoz: " El pueblo, que no conoce su historia, está condenado a repetirla". De la misma manera que una persona tiene interés por el pasado de sus padres, abuelos. Igualmente cualquier persona debe tener interés por el
pasado de su localidad. Eso es natural.

El documento comienza así:

Relación y cuenta jurada por Pedro Tello y Joseph Soro, Maestros de obras; Juan Ayuda Maestro carretero, vecino de Albalate y Miguel Germán Maestro calderero, vecino de la villa de Ixar, admitida por la Justicia y Regimiento de esta Villa de Ixar, para la construcción del nuevo Molino de aceite y que es en la forma siguiente.

Reales de plata
Por 320 quintales de cal para la calzada, que se ha
de hacer a la orilla del río y cimientos para las paredes,
a 2 reales de plata el quintal ....................................................640

Por 150 carretadas de piedra de mampostería a 2
reales de plata por cada una .................................................. 300

Por 265 Almudinas de yeso a 4 reales de plata 1060

Por 12000 ladrillos a 50 reales el millar ................................... 600

Por 8500 tejas a 55 reales el millar .......................................... 461,12

Por la conducción de las tejas y ladrillo ................................... 205

Por 30 puentes de la Dehesa de la villa de Andorra,
la conducción a la fábrica de 28 palmos cada uno ................. 450

Por 230 maderos de dicha dehesa de a 26 palmos
y conducción ............................................................................ 836,16

Por 250 cañizos ....................................................................... 166,16

Para clavos para clavar los cañizos y maderos ....................... 50

Por la vírgenes para las 4 prensas de piedra ..........................2020

Por los ruejos de la cantera del monte de Santa
Bárbara par deshacer la oliva a 250 reales cada uno .............. 500

Por las losas para rodear 2 zafas a 96 reales por zafa ............ 192

Por 4 pilas, 2 libras, para las prensas nuevas y 3
encapazaderas o escudillas, las pilas a 250 reales
cada una, las libras a lo mismo cada una y las escudillas
o encapazaderas a 50 reales cada una ..................... 1650

Por un rebozal y sogas para conducir dichas pilas ............... 100

Por 42 losas de a 5 palmos de ancho y 6 de largas
a 6 reales cada una, con inclusión de las 2 cantimploras
para las balsas donde se recogen las heces, que comunmente
llaman infiernos ........................................................... 336

Por 50 carretadas de piedra pelada para macizar dichas
balsas a 2 reales cada una .................................................... 100

Por el betún para betunar dichas losas ................................. 40

Por 8 maderos, que han de servir de canales, para conducir
el agua a las calderas ..................................................... 40

Por las manos de los oficiales, peones de la fábrica y carpintería
.............................................................................. 2160
Por dos prensas de 58 palmos de largo, 5 de alto espudilladero,
4 de ancho al otro extremo de la caracola, 4 de altura,
4 menos dos dedos de ancho de 4 maderos cada una.
la clavaron conforme las prensas nuevas de la Villa de Albalate
con las mismas circunstancias con espadillas, puercas,
caracolas y estanteras, puestas en el Molino, visuradas
puntos a 1.600 reales cada una ...................................... 3200

Por 2 cazas para escaldar la oliva a 24 reales cada una... 48
Por el importe de prensas, libra, caracolas, capazaderas,
ruejos, zafas, calderas y todos los materiales conducentes
y estantes en el actual Molino, abrir paredes para poder
sacar dichas prensas, reedificandolas y ponerlas en
su debida forma en el nuevo Molino, lo que nos tuvo presente
en el proyecto antecedente, se ha regulado por los
Maestros de obras y tendrá de coste lo expresado ............ 1250

Por manera que como parece de la precedente cuenta y de las 24 partidas, que la componen, importa la fábrica del nuevo Molino 21.291 reales y 20 dineros de plata doble y considerado por la Justicia y Regimiento de esta Villa de Ixar los 500 peones, la conducción de teja y ladrillo, la leña para cocer dos hornadas, la cesión del derecho de 6 dineros de plata de cada 100 ladrillos y tejas, como asimismo la casa
cedida para dicho Molino, que el 24 de Noviembre del año pasado del 1735, ofreció para ayuda de dicha fábrica y regulada por los Maestros de obras, importa 2.500 reales de plata, que conferidos con los 21.091 reales y 20 dineros de arriba relacionados, que dan para la construcción de dicha fábrica 18.791 reales y 20 dineros, por cuya cantidad se constituye dicha Justicia y Regimiento para hacer dicha fábrica
con los pactos y condiciones siguientes: 1ª , que se puedan deshacer por cada prensa de solamente 6 moladas cada 24 horas y de las 12 fanegas de olivas, que entra en cada molada, se ha de dar al Dueño vecino de dicha Villa dos fanegas de orujo, después de hecho el uparo y molida por la prensa de sansa, para poder dichos vecinos encender la
leña verde, que se haya de construir a expensas de la Villa dentro de dicho Molino una Aceitera, para la cobranza de dicha Villa”.


Fuente :Archivo Ducal de Hijar, Archivo Abierto.
Cándido Marquesán Millán
( Enviado por Vicente Gómez. )

viernes, 22 de enero de 2016

DOCUMENTOS ESHIJAR : En la boda de la reina Isabel II en el año 1846, estaba previsto que se lidiaran dos toros de la empresa de los Duque de Hijar.



En el día de hoy, en nuestra sección de " Documentos eshijar ", queremos traer un documento, que hemos encontrado hace poco tiempo, y que puede tener interes entre nuestros lectores.

Con motivo de la boda de la Reina Isabel II y la Infanta Maria Luisa Fernanda en el año 1846, se organizaron tres corridas reales de toros, en la Plaza Mayor de Madrid , los días 16, 17 y 18 de octubre.

En los tres dias se lidiaron 52 toros,  habia corridas por la mañana y por la tarde.  Con motivo de las fuertes lluvias de esos dias, se quedaron 42 toros sin lidiar, pues bien ( y este es el documento que queremos traer ), entre los toros sobreros se encontraban dos toros que habian traido la empresa de los Duques de Hijar, como podemos ver en la segunda y tercera fotografia, que hemos encontrado en el Archivo de la Villa de Madrid, con la signatura 4-86-11.

Torearón muchos toreros, entre elllos Paquiro y José Redondo  " El Chiclanero ", y en el tendido se encontraba el Duque de Hijar, junto al escritor Alejandro Dumas.

Interesante documento, que hoy queremos compartir con todos nuestros lectores.

lunes, 4 de enero de 2016

PASEANDO POR LA HISTORIA : El semanario La Estampa, en el año 1929, hablaba de los 50 trajes que posee el Duque de Hijar , perteneciente a los Reyes de España.


El semanario " La estampa ", publicaba el 15 de enero de 1929, un articulo firmado por Pedro Massa, que llevaba por titulo . " De como el Duque de Hijar posee cincuenta trajes que pertenecieron a los Reyes de España. ", que literalmente les reproducimos.


Don Alfonso de Silva y Campbele, decimoquinto Duque de Hijar, Conde de Ribadeo y de Palma del Rio, tiene la gentileza de hablarnos así :

La gracia otorgada por Don Juan II, no se interrumpe hasta el reinado de Felipe IV, en que el quinto Duque de Hijar, Don Jaime Francisco es puesto preso por el Conde Duque de Olivares, por motivos de Estado, como llamaban entonces a las personales rencillas entre dos magnates.

En aquel tiempo, presumo yo, debieron desaparecer de la Casa de Hijar las numerosas armaduras y vestidos reales que poseia en virtud del privilegio, ya que ni uno solo ha llegado a mis manos.

Isabel II restablecio la prerrogativa en 1841, más sin que por parte de mi abuelo Don José Rafael Fadrique se hiciese efectivo la de la entrega de las vestiduras.

En 1878 solicite de S.M. el rey Don Alfonso XII el cumplimiento de la gracia real, y desde aquella fecha vengo recibiendo todos los años, la ropa que viste el monarca el día de la Epifania, incluso las menores prendas y atributos.

De ellos ocho trajes son de Don Alfonso XII, ( recuerde que su óbito fue en 1885 ), y cuarenta y dos del actual monarca Alfonso XIII , o sea tantos como años cuenta de vida.

Los trajes se guardan en cinco grandes vitrinas de caoba forradas de veludillo granate.  Primero , los ocho de Alfonso XII.  A continuación el faldón de cristianar y las camisillas, jubones, gorros, mantillas de encaje, zapatos de lana, bragas de seda y otras prendas intimas de los primeros años de Don Alfonso XIII.  Trajecitos de marinero.  Los primeros uniformes de cadete con ros y espadin.  El traje de capitan general del año de la coronación.  Después... una rica variedad de atavios militares, cada uno con sus sables, fajines, casacos, bastones de mando, roses, teresianas, botas de montar, espuelas, bandas...  Y completando equipos tan esplendidos, toda la ropa de uso intimo, camisas elasticas, pañuelos, calzoncillos, tirantes, ligas, calcetines... Todo bien dispuesto, sencillo y pulquérrimo.

¿ Quiere decirme el señor Duque la ceremonia con que recibe estas vestiduras ?

Es muy sencilla. Todos los años en el mes de mayo o junio, envio un oficio a la Sumilleria de Palacio, solicitando el traje que vistiera el monarca el día de Reyes.

La Sumillería me contesta accediendo a mi petición en nombre de S. M. y fijando día y hora para la entrega.  En la fecha y hora fijada,  llega a mi palacio una carroza real acompañada de un correo de gabinete y un piquete de alabarderos, en la cual viene un alto palatino portando el traje.

Una vez en mi presencia me dice : " El rey, mi señor, me ordena entrege este traje al Señor Duque de Hijar, en virtud del privilegio concedido por el rey de Castilla y León Don Juan II ".  Yo lo recibo formulo mis gracias al monarca y mi adhesión al trono, y así termina la ceremonia.

¿ Come el Sr Duque en palacio el día seis de enero ?

No.  Esa segunda parte del privilegio cayó en desuso en el siglo XVII y nadie se cuidó de reestablecerlo.



Autor :  Pedro Massa.
La Estampa 1929.

domingo, 20 de diciembre de 2015

LA CASA DE ARBAIZENEA EN SAN SEBASTIAN , PROPIEDAD DE LA CASA DE ALBA .


La casa de Arbaizenea es uno de los últimos ejemplos de las residencias veraniegas que edificaron a fines del siglo XIX las grandes familias de la aristocracia en San Sebastián. 

Rodeada de 15 hectáreas de exuberante vegetación, recuerda un 'cottage' de la campiña inglesa, que se acentúa en su interior con la profusión de grabados, telas y muebles muy 'british'. Y por último, una de las propiedades más sorprendentes y que muestra la cara libre, abierta, anticonvencional de su dueña: la casa de Ibiza, en el alto de Sa Aufabaguera, junto a Punta Galera.

Es una construcción que se integra en la naturaleza, entre pinos mediterráneos y con vistas al mar. La decoración es hippie, desenfadada, algo naïf y donde prima el colorido, la mezcla de estilos y un cierto liberador desorden ordenado.

domingo, 22 de noviembre de 2015

CAYETANA DE ALBA , DUQUESA DE MEDIO ARAGON .


Aragón conserva una indeleble huella de la casa de Alba inscrita en el devenir de su historia, desde el siglo XIII hasta la actualidad. En el mosaico de propiedades de los antepasados de Cayetana de Alba, tanto en España como en Francia y Sicilia, la comunidad aragonesa alberga tierras, edificios y bienes muebles que pertenecieron a los ducados de Híjar, Aliaga y Lécera y a los condados de Aranda y Belchite, títulos nobiliarios que confluían en la difunta duquesa.

Sin embargo, se trata de unos vestigios muy difuminados por el paso del tiempo. "Las posesiones de la Casa de Alba en Aragón pasaron por muchas vicisitudes y al final prácticamente todas fueron vendidas en el siglo XIX", señala la turolense María José Casaus Ballester, doctora en Historia por la Universidad de Valencia y archivera de profesión.

En cambio, el palacio del conde de Aranda, en Épila, ha permanecido vinculado al secular patrimonio de los Alba hasta fechas recientes. En 1998, apunta Casaus, el edificio fue cedido al ayuntamiento de la localidad, si bien años antes sus todavía propietarios ya lo habían vaciado de su contenido. Y, por esas mismas fechas, en la Transición, completaron la venta de sus enormes posesiones en la comarca de Valdejalón, que se había iniciado tras la guerra civil.

De esta forma, por lo que respecta a Aragón, a los descendientes de Cayetana "solo les quedan los títulos honoríficos, que ellos llevan con mucho orgullo", explica la historiadora.

Un momento crucial en el proceso de enajenación de las propiedades aragonesas de la noble familia fue la cesión a Aragón del Archivo Ducal de Híjar. "Las negociaciones las llevaron a cabo Jesús Aguirre, el segundo marido de Cayetana de Alba, y José Bada, consejero de Cultura en el Gobierno de Santiago Marraco y que, al igual que el cónyuge de la duquesa, era exjesuita, lo que dio lugar a comentarios", señala Casaus.

Al parecer, el acuerdo fue posible gracias a que la Casa de Alba se benefició de exenciones fiscales con la enajenación del archivo, que se hallaba en cinco salas del palacio de Épila.

En la actualidad, el archivo ducal de Híjar se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, donde "cualquier persona, con solo mostrar su DNI, puede consultar documentos que en algunos casos se remontan al siglo XV", según Guillermo Redondo, profesor de Historia Moderna de la Universidad de Zaragoza.

"Los legajos poseen un gran valor", subraya María José Casaus, que incide en que, no en vano, el ducado de Híjar, que primero fue señorío bajo Jaime I (1268), llegó a ser el linaje nobiliario más importante de Aragón después del de Villahermosa" tras su concesión por Fernando el Católico.

"No es casual", agrega la historiadora, "que el segundo hijo de la duquesa se llame Alfonso, un nombre que deriva del abuelo de Cayetana, Alfonso de Silva, que pasaba largas temporadas en Épila, administrando sus extensas propiedades en la ribera del Jalón".

Alfonso, pues, concentra en su persona los títulos de Aragón, de igual forma que Carlos, el primogénito, hereda los de la rama principal de la familia.

El Archivo Ducal de Híjar era una pieza fundamental del entramado de propiedades de quienes ostentaban el título nobiliario en cada momento, afirma Casaus.

Sus documentos demostraban que podían presentar títulos de propiedad sobre tierras, edificios y gentes. De hecho, la Casa de Híjar capeó bien las sucesivas desamortizaciones del siglo XIX porque respaldaba con pruebas escritas todas sus posesiones.

Posesiones que llegaron incluso a Zaragoza, donde los duques de Híjar poseyeron en el siglo XVI, en el Coso, un edificio en lo que ahora es la sede de la Caja Rural. Y hasta la provincia de Huesca, pues Cayetana de Alba es descendiente de Pedro Pablo Abarca de Bolea, el conde de Aranda (1719-1798), que nació en Siétamo y murió en Épila.

Fuente . El Periodico de Aragón .

sábado, 14 de noviembre de 2015

ARCON FUNEBRE DEL I SEÑOR DE HIJAR DON PEDRO FERNANDEZ DE HIJAR .


En la imagen superior, podemos ver el arcon funebre del I Señor de Hijar, Don Pedro Fernandez de Hijar , que se encuentra en el Archivo Provincial de Zaragoza, en la Plaza de Los Sitios.  Pedro Fernadez de Hijar, nacio en el año 1245 y fallecio en 1299.  

Era hijo ilegitimo de Jaime I El Conquistador y su madre Berenguela Fernandez.  Durante muchos años el arcon funebre estuvo en el Monasterio de Rueda, pero actuamente se encuentra en el Archivo Provincial en Zaragoza.


viernes, 30 de octubre de 2015

UNA VISITA A LA CASONA, DE URREA DE GAEN , ANTIGUO INMUEBLE DE LOS DUQUES DE HIJAR, CONVERTIDA EN CASA RURAL .



 En el dia de hoy, queremos  mostrales unas imágenes, realizadas en el inmueble de La Casona, en Urrea de Gaen, convertida actualmente en Casa Rural, de la cual pasamos a relatar los origenes de su historia, en un texto elaborado por Javier Martinez Molina . 

La actual casa rural La Casona fue durante el siglo XVIII y la primera mitad del XIX la Casa de los Duques de Híjar en Urrea de Gaén. En ella habitaba y tenía sus oficinas el administrador local que los duques tenían en el pueblo para gestionar sus propiedades y rentas. Sin embargo, la estancias de la planta noble también alojaban varias veces al año a los administradores generales de los duques de Híjar en Aragón cuando acudían a Urrea, y puntualmente a los propios duques de Híjar cuando visitaban la localidad durante sus largos viajes por sus posesiones aragonesas, que tenían lugar cada mucho tiempo.

La configuración actual del inmueble corresponde a una exquisita reedificación de finales del siglo XVIII diseñada probablemente por el gran arquitecto aragonés Agustín Sanz (1724-1801), quien entre 1765 y 1801 fue el arquitecto de referencia en Aragón del IX Duque de Híjar, Pedro de Alcántara de Silva Fernández de Híjar y Abarca de Bolea (1741-1808), siendo también el autor, entre otros edificios de la zona, de las magníficas iglesias parroquiales de Urrea de Gaén y Vinaceite.

La casa permaneció en manos de los duques hasta que en 1860 el XII Duque de Híjar, José Rafael Fadrique de Silva Fernández de Híjar y Rebolledo Palafox Abarca de Bolea (1776-1863), se vio obligado a venderla a consecuencia de la profunda crisis económica que padecía el ducado desde la disolución del régimen señorial.

El nuevo propietario fue uno de los hacendados más ricos del pueblo durante el reinado de Isabel II, José María Tomás, que llegaría a ser diputado provincial. A esta etapa corresponde el aspecto actual de la fachada principal. Tras diversos avatares históricos y cambios de propiedad, la que durante más de dos siglos ha sido una de las mejores casas de Urrea de Gaén por su amplitud y exquisitez de diseño, reflejado especialmente en la magnífica escalera con lucernario que la articula, ha recuperado su esplendor en pleno siglo XXI tras una cuidada y respetuosa restauración que la ha convertido en "La Casona", casa de alojamiento rural.

Texto :  Javier Martinez Molina .

domingo, 18 de octubre de 2015

SU MAJESTADES LOS REYES DE ESPAÑA DON FELIPE Y DOÑA LETICIA RECIBEN EL SALUDO DE LA FUNDACION DE LA DIPUTACION DE LA GRANDEZA DE ESPAÑA , PRESIDIDA POR EL DUQUE DE HIJAR ALFONSO MARTINEZ DE IRUJO .




Don Felipe y Doña Letizia presidían un acto con motivo del bicentenario de la fundación de la diputación de la Grandeza de España, un organismo con el que ya se reunieron por primera vez como Reyes en diciembre de 2014. Con estos encuentros, Felipe VI pretende afianzar la relación entre la Corona y la alta nobleza del país. Y es que desde la Edad Media los aristócratas han sido el mejor apoyo de los soberanos españoles.

  Los Reyes han recibido en el Palacio Real de El Pardo a alrededor de 400 aristócratas que representan a la nobleza del país, con motivo del bicentenario de la fundación de la Diputación de la Grandeza de España.

   No es el primer contacto oficial de los Monarcas con el estamento nobiliario, ya que las pasadas navidades recibieron en audiencia a los 15 miembros de la diputación permanente, su órgano de gobierno, encabezados por el decano, Alfonso Martínez de Irujo, Duque de Híjar e hijo de la fallecida duquesa de Alba. Parece que este ágape del martes pudo fraguarse entonces, ya que el conde de Híjar trasmitió al Rey la importancia de la participación de la Corona en este bicentenario de la fundación de la diputación de la grandeza que se cumple en 2015. La entidad fue creada en 1815 por decisión del rey Fernando VII como órgano representativo del estamento nobiliario, y engloba asamblea, consejo y diputación permanente. Si inicialmente tan solo representaba a los alrededor de 400 grandes de España, en 1999 se “democratizó” dando entrada a todos los títulos del reino, unos 2700, que están detentados por alrededor de 2.000 personas.

    Los Reyes se han unido a la celebración con toda la Grandeza en las vísperas de su día grande como soberanos. Los reyes Felipe y Letizia han recibido a todos los Grandes de España juntos por primera vez desde que comenzara su reinado y han saludado uno a uno a sus ilustres invitados, entre los que se encontraban el Duque de Alba, Carlos Martínez de Irujo; el Duque de Híjar, Alfonso Martínez de Irujo; el Marqués San Vicente del Barco, Fernando José Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart; el Duque de Arjona, Cayetano Martínez de Irujo; la Duquesa de Montoro, Eugenia Martínez de Irujo; la Marquesa de Bellavista y del Real Socorro, Alicia Koplowitz; el Marqués de Cubas, Fernando Falcó; el Conde de Montalvo, Javier Fitz-James Stuart de Soto, y un largo etcétera.

   La relevancia de este primer encuentro ha trascendido primero en la afluencia de invitados –casi todos los hijos de la recordada Duquesa de Alba, que han adquirido nuevos títulos tras la muerte de su madre, han acudido a la cita real por ejemplo-, luego en el despliegue de elegancia de las damas y finalmente en las palabras del Rey: “A la Reina y a mí nos alegra veros hoy; nos alegra conoceros más, aunque con muchos nos vemos en no pocas ocasiones y algunos nos conocemos desde hace muchos años; y nos alegra, claro, poder celebrar la historia que nos une”.

   Don Felipe ha destacado que “Emular a quienes inscribieron sus nombres en la historia de España no es labor fácil. Honrar esos nombres con vuestro ejemplo y conducta es un gran reto: porque destacar, estar entre los mejores en cualquier ámbito, es cada día una tarea más ardua. Pero es la exigencia de llevar un gran nombre. Y es vuestro deber”, les ha dicho el Rey, a quien los nobles le han respondido con una ovación y vivas al Rey y a la Reina.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Hace 452 años murió Don Rodrigo Sarmiento, ( Duque de Hijar ) , acusado de participar en la conspiración del duque de Medina Sidonia contra el rey.




Biografía escrita por Santiago Martínez Hernández. Profesor del departamento de Historia Moderna de Universidad Complutense de Madrid e investigador del Instituto Universitario La Corte en Europa.

Rodrigo Sarmiento de Silva de Villandrando y de la Cerda. Duque de Híjar (IV). Consejero de Estado y de Portugal.

Madrid, IV.1600 – León, 2.I.1664.

Era Rodrigo hijo de Diego de Silva y Mendoza, duque de Francavilla, conde de Salinas y Ribadeo y marqués de Alenquer, virrey (1617-1621) y presidente del Consejo de Portugal, y de Mariana Sarmiento de Villandrando de la Cerda, condesa propietaria de Salinas y Ribadeo. Esta dama era la tercera esposa de Diego y su cuñada, por ser hermana de su segunda esposa, Ana Sarmiento, condesa de Salinas y Ribadeo, fallecida sin sucesión en 1595. Rodrigo era nieto a su vez, por línea paterna, de los príncipes de Éboli, Ruy Gómez de Silva y Ana de Mendoza y de la Cerda. El nacimiento del futuro duque de Híjar tuvo lugar entre marzo y abril de 1600 en la Corte de Madrid. Desde el momento de su nacimiento fue el heredero de los títulos de sus progenitores al haberse producido el óbito de su hermano Pedro, habido del segundo matrimonio de su padre.

El conde de Salinas, como era más conocido Diego de Silva, fue un reconocido poeta y erudito, hombre de gran cultura, bien considerado y circunscrito al círculo político del duque de Uceda. La caída del segundo valido de Felipe III a finales de marzo de 1621 conllevó para el conde el abandono de su cargo como virrey y capitán general de Portugal. El flamante valido de Felipe IV, el conde duque de Olivares, excluyó en un primer momento a Salinas de sus proyectos de gobierno aunque más tarde le destinara a la presidencia del Consejo de Portugal, reconociendo de este modo su larga experiencia de gobierno y su amplio conocimiento de los asuntos lusos.

Poco es lo que se conoce de la infancia de Rodrigo salvo las noticias que aportan los cronistas de Corte. Se halló en la significativa jura del príncipe Felipe (IV) en el monasterio de San Jerónimo el Real el 13 de enero de 1608. Acompañó a su padre a Lisboa en donde residió el tiempo que éste fue virrey. Se tiene constancia de que disfrutó de fama de buen caballero y jinete aunque no parece que heredara las cualidades literarias y el gusto de su padre.

Cuando contaba veintiún años se concertó su casamiento con Isabel Margarita Fernández de Híjar, sexta condesa de Belchite y heredera del ducado de Híjar. El padre de la señora era Juan Francisco Fernández de Híjar, III duque de Híjar, Lécera y Aliaga, Grande de España desde 1599, fallecido en 1614. De su segundo matrimonio con Francisca de Pinós y Fenollet, III condesa de Vallfogona y Guimerá, viuda a su vez del II conde de Morata, tuvo dos hijas, María Estefanía Fernández de Híjar, V condesa de Belchite, e Isabel Margarita. Las capitulaciones matrimoniales se firmaron en Zaragoza en presencia del arzobispo Pedro González de Mendoza, hermano del conde de Salinas, padre del novio. La boda, aplazada por la destitución del conde como virrey de Portugal, tuvo lugar a finales de 1622, siendo oficiada por el prelado aragonés. Desde entonces Rodrigo tomó posesión de los títulos de su esposa, siendo en adelante conocido como duque de Híjar. Su suegra, Francisca de Pinós, era partidaria de que la pareja residiera de manera permanente en Zaragoza a fin de atender los pleitos del ducado, abiertos tras producirse una sucesión femenina, sin embargo su yerno tomó la determinación de establecerse en la Corte, a la que regresó a principios del año siguiente.

La estrecha vinculación paterna con el anterior y postergado régimen de los Sandovales impidió a Rodrigo alcanzar el lugar que en función de los méritos familiares y de su calidad le hubiera correspondido. La indiferencia, cuando no el desprecio, con que fue tratado Híjar por parte del conde duque contribuyó sobremanera a que el duque se posicionara sin ambages del lado de los descontentos con su gobierno. Sus ansias de medrar, frustradas permanentemente por Olivares, irritaron al magnate aragonés condicionando muchas de sus polémicas actuaciones políticas futuras y reafirmando su profundo resentimiento hacia el clan gobernante.

Uno de tantos desaires y agravios aconteció cuando el duque exigió que le fuera reconocido el derecho, que desde tiempo inmemorial, gozaban los titulares del condado de Ribadeo de comer con el Rey el día de la Epifanía y recibir el vestido que el Monarca vistiera esa jornada festiva. El reconocimiento de su privilegio fue expuesto en 1624 pero el conde duque de Olivares se negó a complacerle pese a exhibir Híjar un razonado memorial. Quizá como respuesta a aquella demanda no satisfecha o tal vez como resultado de su enemistad con el valido, Híjar no formó parte del rutilante cortejo que acompañó a Felipe IV en su viaje a Andalucía aquel año. Al año siguiente, sin embargo, el duque tomó la iniciativa y acudió a Cádiz para participar en la defensa de la ciudad durante el ataque inglés. Aunque, significativamente, se ausentó durante la jornada real a Aragón para la celebración de Cortes en Barbastro. En representación de la casa ducal acudió Pedro Fernández de Híjar, probablemente por ser Rodrigo, a pesar de los títulos, extranjero en Aragón. Antes de aquel viaje se apuntó Híjar una pequeña victoria al serle reconocido el privilegio pretendido, comiendo con el soberano el 6 de enero de 1625. En años posteriores no consta la satisfacción de aquel derecho.

Las décadas de 1620 y 1630 transcurren lentamente para un duque ávido de oficios y responsabilidades de gobierno. Aquellos años son, sin embargo, vitales desde el punto de vista familiar. En 1624 nació su primogénito y heredero, Jaime Francisco Víctor, que recibió el condado de Belchite. El 15 de junio de 1630 falleció su padre el conde de Salinas en el ejercicio de sus funciones como presidente del Consejo de Portugal, que lo era desde 1626. Al año siguiente la duquesa parió una hija, Teresa Sarmiento de la Cerda. En 1632 consiguió la resolución favorable de los pleitos que sostenía sobre la posesión del marquesado portugués de Alenquer. En 1634 elevó un memorial solicitando un puesto de consejero de Portugal alegando los méritos de su padre y los suyos propios, y su sangre portuguesa. El 23 de julio de 1639 murió su tío el cardenal Pedro González de Mendoza, uno de sus mayores apoyos. El mismo año fue nombrado capitán de los Caballeros de Cristo, orden militar lusa de la que ya era caballero y comendador de Coruche y Soure.

El complejo decenio de 1640, inaugurado con las rebeliones de Portugal y Cataluña, trajo para Rodrigo su nombramiento como general de la Caballería de Cataluña, su primera responsabilidad de mando. Sin embargo, el duque se negó a aceptar el cargo al implicar servir a las órdenes del conde de Santa Coloma, con quien mantenía desavenencias por ciertos agravios intercambiados entre los linajes de ambos. En 1641, y para desmentir ciertas sospechas propagadas con dolo acerca de su posible deslealtad, el duque fue propuesto para varios cargos militares que debía ejercer en contra de los sublevados portugueses. Aunque para su desgracia ninguno de ellos se materializó. Sin responsabilidades ni obligaciones viajó a Aragón para resolver el pleito sobre el condado de Belchite contra Pedro Fernández de Híjar que pretendía se dirimiera la posesión del condado y del propio ducado de Híjar. Ambos asuntos los resolvió a su satisfacción. Al año siguiente finalmente fue designado general de la caballería en Ayamonte, cerca de la raya de Portugal, confirmándose de este modo la ausencia de sospechas que sobre su fidelidad habían surgido en la Corte, a propósito de sus vinculaciones con aquel reino en rebeldía por su título de marqués de Alenquer. En aquel oficio sirvió brevemente encontrándose de nuevo en Madrid en el mes de julio. Ese mismo año desapareció la duquesa, recibiendo Jaime, su hijo, la grandeza de España como heredero de los ducados de su madre.

En 1643 se produjo la caída de Olivares, siendo Híjar de los primeros grandes en acudir a despedir al valido y congratularse, sin escrúpulo alguno, en su presencia de su desgracia. La marcha del conde duque indujo a Rodrigo y a otros grandes a pensar en la posibilidad cierta de sucederle en la privanza del Rey, sin embargo, todos fueron desengañados por la rapidez con la que Felipe IV designó al sobrino de aquél, Luis de Haro, como su sucesor en el valimiento. La marginación con la que éste distinguió a Híjar y a otros que como él aspiraban a ocupar alguna presidencia de Consejo o a compartir el gobierno, desembocaría en breve en la implicación de una parte significativa de la nobleza titulada en conspiraciones que perseguían la caída del valido. El noble aragonés contó con la alianza de los Borja, encabezados en la Corte por Fernando de Borja, consejero de Estado y caballerizo mayor del Rey, y el cardenal Gaspar de Borja y Velasco, antaño aliado fiel del conde duque, para favorecer sus pretensiones al valimiento. También hizo uso el de Híjar de gentes de indudable ascendiente sobre el Rey, empero de cuestionables principios, como su confesor, el portugués fray João de Santo Tomás y de algunos supuestos visionarios como Francisco de Chiriboga, Francesco Monteroni y la influyente sor María de Jesús de Agreda, la monja confidente del Rey, para quien el duque era “ministro de buen celo y fiel servidor de Vuestra Majestad”. Tales alianzas, sin embargo, no sirvieron a su propósito que era lograr la salida de Haro.

Frustrado este proyecto porfió el duque por consolidar mejores apoyos. Su encono hacia Haro le empujó a pactar con los numerosos descontentos con el valimiento, como los duques del Infantado, Osuna y Montalto y el conde de Lemos, partidarios de aupar al primer ministerio al conde de Oñate. Estando el monarca en Zaragoza, digiriendo personalmente la campaña de Cataluña, y advertido por su valido de la intriga y de los fines perseguidos por los conjurados, encargó al presidente del Consejo de Castilla, Juan Chumacero y Carrillo, la detención de Híjar al considerarle el cabecilla de la conspiración. A consecuencia de ello el duque fue desterrado a su señorío de Villarrubia de los Ojos en marzo de 1644. Allí permanecería dos largos años con la única compañía de su hijo mayor. Sus ruegos para que se le alzase el castigo no ablandaron el ánimo del Rey a pesar de los numerosos llamamientos a su inocencia. Finalmente en 1646 se le dio licencia para abandonar su exilio aunque obligándole a no abandonar la corte durante al menos dos años.

Aquel tiempo permitió rehabilitar su reputación y alcanzar algunas de sus pretensiones largamente acariciadas. Fue nombrado gentilhombre de la cámara del Rey y miembro de los Consejos de Estado y Portugal. Tuvo ocasión de casar a su hija Teresa con Juan de Zúñiga Sotomayor y Mendoza, marqués de Valero, heredero del ducado de Béjar. Por lo que respecta a sus otros dos hijos, Ruy Gómez de Silva, tercer marqués de Alenquer, permaneció sin casar hasta su muerte, ocurrida en Béjar en 1680, y de Diego Gómez de Silva y Sarmiento no hay noticias.

En medio del enrarecido clima bélico y conspiratorio que vivía la Monarquía Hispánica desde hacía más de dos décadas y en el que las rebeliones de Portugal y Cataluña y las guerras en Flandes y Francia consumían los esfuerzos militares y económicos de la Corona, tuvo lugar una serie de acontecimientos luctuosos que confirmaron los peores temores, una posible secesión de Aragón, como antes había sucedido con Andalucía, y que ya se había cobrado dos piezas señaladas, el duque de Medina Sidonia y el marqués de Ayamonte, parientes directos del conde duque de Olivares. El 18 de agosto de 1648 y los días sucesivos se produjo en Madrid el arresto del exmaestre de campo del ejército de Cataluña y veterano militar, Carlos de Padilla. Junto a él se detuvo igualmente al marqués de la Vega de la Sagra, Pedro de Silva y Mendoza, hijo del marqués de Montemayor, y al propio duque de Híjar, el 6 de septiembre. Asimismo, se habían cursado órdenes de apresamiento contra el militar de origen portugués Domingo Cabral, en Sevilla, y contra Juan de Padilla, hermano de Carlos, gobernador de Bercelli, en el estado de Milán. Se acusaba a los detenidos de haber incurrido en un delito tipificado como crimen de lesa majestad y alta traición al conspirar, se decía, para aupar al duque de Híjar al trono de Aragón, con el apoyo de Francia.

La gravedad de las acusaciones obligó a la inmediata constitución de un tribunal presidido por el alcalde de Corte Pedro de Amezqueta e integrado por los jueces del Consejo de Castilla, Melchor de Valencia, Francisco de Robles Villafañe, Bernardo de Ipeñarrieta y Martín de Reategui. Las averiguaciones e interrogatorios, especialmente de la servidumbre de Padilla, evidenciaron el propósito del duque de Híjar de negociar secretamente con el príncipe de Condé a fin de lograr un acuerdo de paz entre ambas Coronas, mérito con el que pretendía asegurarse el primer lugar cerca del Rey. Para desarrollar la empresa los conjurados habían designado a Carlos de Padilla como emisario para llevar el peso de las entrevistas con el cardenal Mazarino. Se suponía que si Padilla fracasaba en su primer empeño ofrecería a Francia la cesión de Navarra y la Cataluña transpirenaica a cambio de su apoyo para entronizar a Híjar en Aragón. Por su parte, el luso Cabral habría conseguido el compromiso del rey João IV de facilitar asistencia militar a cambio de la entrega del reino de Galicia. Sin embargo, lo cierto es que pese a las declaraciones de testigos, Padilla nunca llegó a viajar a Francia y el duque de Híjar siempre negó su implicación en la trama. Las contradicciones a las que se enfrentaron los inculpados no hicieron sino complicar aún más la resolución del proceso. Entre las acusaciones que se hizo a los conjurados figuraban algunos crímenes ciertamente insensatos y de cuestionable certeza, como su propósito de acabar con la vida del Rey o sucederle en caso de fallecer sin descendencia, al tener derechos Híjar por su ascendencia del linaje real de la Cerda. También se llegó a afirmar que pretendían dividir la Monarquía en tres reinos, otorgando Andalucía al duque de Medina Sidonia, incendiar y saquear Madrid, suprimir el Santo Oficio e incluso raptar a la infanta María Teresa, heredera de la Corona, para llevarla bien a Francia, bien a Portugal, con el fin de casarla con Luis XIV o con el heredero del reino luso.

Pese a la negativa de los implicados a aceptar las acusaciones, Felipe IV fue inmisericorde ordenando su ejecución sin dar ocasión a aplazamientos y recusaciones. Carlos de Padilla y el marqués de la Vega de la Sagra fueron ejecutados en la Plaza Mayor de Madrid el 5 de diciembre de 1648, degollados por detrás, sin tener en cuenta su calidad nobiliaria, mientras Cabral era ahorcado en la cárcel. A los pocos días, el 12 de diciembre, el marqués de Ayamonte, Francisco Silvestre de Guzmán, preso desde 1641, y aunque estaba condenado a perpetuidad acusado de participar en una conspiración para sublevar Andalucía, fue decapitado, por detrás como a malhechor, en el Alcázar de Segovia.

El duque de Híjar, que había recibido tormento con el fin de arrancarle una confesión de culpabilidad, fue condenado finalmente a prisión perpetua por encubridor, al haber guardado silencio sobre una conspiración que conocía, a confiscación de bienes y cautiverio en las Torres de León. De hecho, y como había asegurado tras las torturas, había comunicado por carta a sor María de Ágreda el conocimiento que tenía de ciertas intrigas conducentes a la muerte del Rey o a la sublevación de algunos reinos. Tal y como puede leerse en su epístola conocía la conjura con anterioridad aunque no se atrevió a tratarla con quienes consideraba poco afectos a su persona, especialmente con Haro. Siempre aseguró, al igual que sus hijos, que el inductor de su desgracia había sido el propio Luis de Haro y su cuñado el conde de Monterrey. Para evitar sospechas de favoritismo, el Rey obligó a su valido a declarar en el juicio. Fallecido Haro en 1661 la suerte del prisionero no cambió un ápice. Híjar siempre negó las acusaciones de alta traición, por otra parte nunca demostradas, aunque pese a sus exhortaciones a Felipe IV, éste jamás accedió a relajar las privaciones de su cautiverio. Durante su encierro, el duque no aceptó acogerse a indulto como cuando en 1657 la Reina lo propuso con ocasión del nacimiento del príncipe Felipe Próspero, pues de haberlo hecho hubiera tenido que asumir su culpabilidad. De cualquier modo el Rey jamás perdonó a Híjar, al que sobrevivió cerca de dos años. Antes de morir realizó un último alegato de inocencia. El duque falleció en la torre de la fortaleza de León el 2 de enero de 1664.

Rodrigo fue rehabilitado post mórtem durante la regencia de la reina Mariana de Austria, en fecha desconocida aunque pueda situarse entre 1665 y 1677, al considerarse que el riguroso proceso judicial al que había sido sometido era “injusto, nulo, atentado y violento”.

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